VADER + CRYPTOPSY  Camden Underworld, Londres

30 Agosto 2001   Distortion 

Una de las mayores sorpresas del Dynamo Open Air de 1998 fue, poder comprobar como bandas de Death Metal como Cryptopsy (o Nile, que tocaron el mismo día) eran capaces de atraer un increíble número de asistentes y recrear su estilo claustrofóbicamente técnico ante miles de personas sin perder ese ambiente que solo se respira en un festival de tamaña magnitud. Esta noche, los canadienses tocan ante un público mil veces menor, en los confines de un Camden Underworld abarrotado. Esta claro que, siendo el escenario como es (no precisamente grande, y menos aún en comparación con el del Dynamo) los músicos se ven considerablemente limitados (léase: bastante apretados) aunque hacen uso de su compleja música con gran éxito, y estrenan nuevo vocalista, igual de dotado que Mike DiSalvo, para disfrute de los presentes. 

Vader van a por todas desde el primer minuto, y el público también lo aprecia. Dando inicio al evento con un impresionante "The Last Incantation", seguido por "Silent Empire", el resto de la actuación es toda una demostración de técnica, brutalidad y presencia, que no decae en ningún momento, sin olvidar la importancia de la impresionante voz de Piotr y la mirada asesina del guitarrista Mauser. Vader ofrece, sin animo de exagerar, un concierto que supera con creces, en cuanto a atmósfera y disfrute personal, al último que presencié de Morbid Angel. Prueba de ello fue el enloquecido público, tal vez, a veces demasiado. Pero... es posible "enloquecerse demasiado" en un concierto de Metal? Tema discutible donde los haya, personalmente pienso que hay pautas. Un par de consejos a quienes gustan de practicar ese viejo arte conocido como "stage-diving", arrojándose desde el escenario: 1-/ Tirarse 6 o 7 veces NO es razonable, máxime aun si son 6 o 7 veces seguidas y eres el único que lo hace. 2-/ Una vez sobre el escenario, los músicos NO suelen apreciar que se les agarre por detrás mientras se imitan sus "solos".  3-/ Si el individuo en cuestión decide tirarse haciendo, a la vez, una demostración de "kick-boxing", no se sorprenda si nadie lo recoge antes de darse de bruces contra el suelo.  

Ilia Rodríguez

   WACKEN OPEN AIR 2001

 

                        

Tras la desafortunada suspensión del Dynamo Open Air por motivos sanitarios, sorprendentemente, el protagonismo del Wacken Open Air festival alemán se ha visto encumbrado como el mayor festival de Heavy Metal del mundo, con sus 27500 asistentes finalmente contabilizados. Con esta premisa, Hell Awaits debía hacer acto de presencia ante semejante evento, y más aún comprobando el variado y suculento cartel preparado para este año. Siendo éste el primer año que Hell Awaits cubría este evento, decidimos presentarnos en tierras teutonas con el tiempo suficiente como para respirar lo que esperábamos fuera un ambiente fantástico, pues conocida es la cantidad de grupos que han surgido de la ciudad de Hamburgo, a setenta kilómetros del festival, y el gran simbolismo que Alemania posee en lo que la música metal concierne.

       

Tras varios percances con el equipaje una vez aterrizados en Hamburgo (no fuimos los únicos, pues habían varias personas que provenían de varios puntos de España que también sufrieron uno de los estereotipos más generalizados del transporte aéreo), nos dirigimos hacia la ciudad en busca de locales interesantes. Siguiendo el consejo de Olga de Toy Dolls (Michael Algar para allegados...), nos dirigimos a lo que es el centro de la vida nocturna de Hamburgo, Reeperbahn, un barrio donde encontramos, entre la inmensidad de locales dedicados al negocio del sexo, varios locales de interés. Destacan No Limits, un local con un minúsculo escenario para actuaciones de bandas locales y una enorme barra central que ocupaba la práctica totalidad del recinto; Steppenwolf, un local muy reducido y finalmente destacar Freiheit 36, un local de dimensiones considerables y, al menos esa noche, dedicada a la música gótica.

Lógicamente el principal motivo de nuestro viaje a Alemania era presenciar la duodécima edición de Wacken Open Air así que, previo alquiler de un vehículo (la compañía aérea aún no nos habían devuelto el equipaje, donde se encontraba nuestra tienda de campaña), nos dirigimos hacia el norte, hacia lo que algunos ya consideran la "Mecca" del Metal (¿alemán?).

       

Si bien el festival de Wacken se celebraba oficialmente los días tres y cuatro de agosto, es tradición que la noche anterior ya se celebren algunos conciertos. Esta edición no iba a ser menos, y el día dos de agosto se celebró lo que los organizadores del festival denominaron "A Night To Remember", es decir; una noche para recordar. Y lo cierto es que lo fue, y por varios motivos. El contratiempo ocurrido en el aeropuerto nos retrasó de tal manera que no tuvimos ocasión ni de ver al grupo inaugural del festival, Knight Errant, ni los curiosos Finntroll. Afortunadamente pudimos llegar a tiempo para ver lo que creíamos que sería la última actuación del grupo germano Crematory, pero finalmente saltó al escenario un miembro de la organización para comunicar que dicha actuación no se celebraría y que se trasladaría al sábado, último día del festival. Ante tanta mala fortuna, decidimos acomodarnos, probar insistentemente la cerveza del festival (de menos graduación alcohólica  y caliente, todo sea dicho) y pasear por el backstage, prácticamente ignorando la actuación de W.A.S.P.

Tras los festejos de la primera noche, nos despertamos el viernes para asistir a la actuación de Nightfall, un nombre desafortunado dadas las circunstancias, pues tocaron en el Party Stage a las 11:15 de la mañana. Puntuales a la cita para ver por primera vez estos veteranos griegos del underground europeo, no podía evitar el recordar mi debilidad por dos grandes álbumes de nombre "Athenian Echoes" y "Eons Aura" tiempo atrás. Con nuevos cambios en su formación aparecieron las huestes del carismático Efthimis Karadimas, ahora convertido en el frontman tras abandonar su puesto de bajista ha potenciado la vertiente del espectáculo y de animador. Los tiempos demandan, sí señor, porque en festivales como Wacken y en demás eventos de gran envergadura el tener la figura de un frontman tristemente se tiene demasiado en cuenta, a veces olvidando que un festival de música a menudo se confunde en circo... Con tarareos de lo que representan los estribillos de su peor y más conocida etapa, correspondiendo a la infame "Lesbian Show" y demás aburrimientos de su ultimo "Diva Futura" transcurrió su actuación. El sonido acompañó a nuestros viejos conocidos, quienes parece ser que no defraudó a nadie, especialmente a sus compatriotas, siempre teniendo en cuenta la inoportuna condición de abrir un festival a las 11 de la mañana. Os aseguro que la energía del primer día justificaría perfectamente la asistencia de un buen puñado de seguidores y ex-seguidores de esta buena banda.

         

En nuestros desplazamientos dentro del recinto del festival, preparándonos para el inmediato concierto del escenario anexo tuve la oportunidad de presenciar una pequeña parte de la actuación de Carnal Forge, quinteto sueco que practica un thrash metal realmente contundente, que quizás me recordara vagamente a unos Pro-Pain algo inspirados. De ser una banda formada en 1997, resulta algo increíble poder comprobar que bandas pequeñas o relativamente nuevas puedan en tan poco tiempo poder ofrecer conciertos en escenarios tan importantes como el Double-Mega Stage, y sobretodo tras la actuación de una banda como Deceased. Paradojas de la vida, pero ciertas al fin y al cabo...

Habíamos planeado nuestros movimientos para poder llegar a ver la actuación de los italianos Lacuna Coil, que tan acostumbrados nos tienen ya con sus constantes apariciones por doquier. El gran problema de esta banda a la hora de escribir alguna crítica es que simplemente no hay nada realmente interesante que decir sobre ella la mayoría de las veces. Esta afirmación se complementa con la excesiva atención prestada desde un principio a su cantante Cristina, quien al no destacar por nada en especial, (con quizás alguna que otra excepción del público masculino) parece ser el objetivo de toda la imagen de la banda. Ésta, enésima vez que vemos a Lacuna Coil en  un refrito de Wacken, da la impresión que su último "Unleashed Memories" haya estado entre nosotros desde el comienzo de su carrera y que dudemos si conocemos realmente algún buen tema de la banda, ya que la música sigue siendo literalmente igual de monótona, aburrida, efectiva, y melódica como de costumbre (con alguna excepción femenina...). La gran ayuda que Lacuna Coil nos prestó a quienes debemos comentar su actuación en un evento como éste fue, su elección de aparecer ataviados con unas sotanas negras, mientras que el "cantante en la sombra" Andrea Ferro intentaba incesantemente instar y animar al público mostrando una actitud al más puro estilo heavymetal, tremendamente curioso sin lugar a dudas.

Una vez finalizada la actuación de los italianos nos desplazamos hacia el otro escenario principal para ser testigos, a las dos de la tarde, del retorno a los escenarios del grupo liderado por la presentadora de Bullet TV, Sabina Classen. Ya en la crítica a su nuevo trabajo, "Master Of Disaster", comentamos nuestra intención de comprobar si efectivamente la voz de Sabina en directo se asemeja realmente a lo que en el disco se aprecia. Comprobado. Holy Moses ofrecieron toda una descarga de Thrash Metal que sin duda acabó despertando a los pocos asistentes que aún permanecían en sus tiendas de campaña. Con una entrega total del público, Sabina hizo repaso de sus temas viejos además de tocar temas procedente del mencionado "Master Of Disaster". Si bien es muy comprensible que los grupos germanos se dirijan al público en su lengua materna, quizás resultó algo molesto el escuchar los incomprensibles comentarios que salían de todos los grupos locales, y Sabina no fue una excepción. Siendo Holy Moses uno de los pocos grupos con presencia femenina (las alternativas eran, lógicamente, Nightwish y Lacuna Coil y,  en cierta medida Therion) resulta curioso el lanzamiento de un sujetador y unas bragas de color rosa hortera al escenario por parte de algún miembro del público, proyectiles que aterrizaron en el mástil del guitarrista, ante su sorpresa. Para finalizar su tremenda actuación, Sabina invitó al escenario a otra cantante alemana (de características diferentes) muy apreciada entre la comunidad metálica. Con la total aprobación del público, Holy Moses finalizaron con la canción "Too Drunk To Fuck" con Doro a los coros.

   

Si el concierto de los alemanes ya ofreció una buena dosis de contundencia, lo cierto es que la siguiente actuación a la que asistimos podría calificarse de colosal. A las tres de la tarde, bajo un sol tímido y una temperatura paradisíaca surgieron los Napalm Death al escenario principal para literal delirio de los allí reunidos. Sería injusto decir que los anteriores conciertos no habían logrado conmover (y mover) al público, pero la entrega y la locura alcanzaron cuotas máximas ante el quinteto de Birmingham (orgullosos ellos de este hecho, que siempre comentan), para desgracia del personal de seguridad, que veían como no pocas personas se lanzaban animados por los gritos de Barney. Y es que ver a Napalm de directo siempre es un espectáculo, aumentado en este caso por la tremenda reacción del público. Durante 45 minutos hicieron repaso de tanto sus viejos temas como los más actuales, demostrando que aún les queda mucha vida, a pesar del aspecto ciertamente lánguido de Barney. Entre temas como “Scum”, “Nazis Punks Fuck Off” y muchos otros, incluso se permitieron la gentileza de recomendar otro concierto que se celebraba en otro escenario, concretamente sus amigos suecos, Nasum.

Satisfactoriamente cansados al finalizar la descarga de los ingleses nos dirigimos hacia la salida del festival para adentrarnos en el Wet Stage, una especie de carpa donde tocaban los sudafricanos Sacraphyx. Nuestro desconocimiento total y absoluto acerca de esta banda no nos impidió ver un digno espectáculo de Death, pero tristemente sin apenas público. Con un sonido realmente sorprendente teniendo en cuenta las características de la sala (pudiera ser también por una comparación excesiva con los otros escenarios) los sudafricanos dieron un recital que desmienten los cinco votos que han obtenido en la votación oficial presente en la página web del festival.

Siguiendo las instrucciones de Shane Embury acudimos al Party Stage para comprobar la contundencia de Nasum, así como ver si el batería seguía impertérrito. Cierto. Con mayor movimiento por parte del grupo que el mostrado en el concierto celebrado en Mephisto, regalaron varios temas de Grind demoledor y que les coloca como dignos representantes de este estilo. Con los temas de su último disco “Human 2.0” y la participación en un tema de Embury, Nasum se despidieron, dejando a los presentes con un buen sabor de boca.

Hacia las seis de la tarde volvimos a los escenarios principales para comprobar la actuación del italiano, antiguo residente del Reino Unido, y actualmente afincado en Brasil, Paul DiAnno. La principal característica de este carismático personaje es que realmente disfruta estando en el escenario, y allí ofreció un concierto que distó muy poco del ofrecido en nuestro país. Canciones para nostálgicos, sin duda, ya que como bien es sabido, Paul se dedica a cantar canciones de Iron Maiden, aunque actualmente pone más sentido del humor, repitiendo la curiosa fórmula de incluir voz gutural en algunas canciones. Con temas ultraconocidos como “Killers” o “The Phantom Of The Opera” logró una aceptable respuesta del público, siempre dispuestos a escuchar los clásicos de Maiden.

    

A medida que iba pasando el día, el tiempo parecía ir empeorando y una suave llovizna presagiaba por la tarde una lluvia que afortunadamente no llegó a poder ser un impedimento para la actuación de una de las bandas más esperadas de la tarde, los americanos Nevermore. Con la puntualidad apabullante con la que todos los conciertos se desarrollaban, aparecieron el carismático Warrel Dane y el resto de la banda con el primer corte de su último “Dead Heart In A Dead World”. La expectación se vio algo mermada tras el desarrollo de “NarcoSynthesis” debido a un sonido pésimo, falto de definición que, afortunadamente al igual que típico en los grandes festivales se pudo rectificar a tiempo para el segundo tema de la tarde “Inside Four Walls”. Esta vez, a diferencia de la actuación  ofrecida durante su gira junto a Annihilator, tuvimos la oportunidad de escuchar temas de su segundo álbum con “The 7 Tongues Of God”, cosa que animó a un público, que no paró de aclamarles y tratarles como una de las bandas más indispensables del día. Temas como su “Beyond Within”, “The Death Of Passion” e incluso algún flirteo y alusión a Sanctuary (ex-banda de parte de los miembros) acabaron por decidir lo que fue una de las mejores actuaciones del viernes.

Tras este concierto, con la intención de aprovechar la ocasión para volver al Wet Stage, ubicado en una carpa fuera de lo que era el recinto oficial del festival, desistimos en nuestra intención de presenciar la actuación de los polacos Behemoth debido a la total imposibilidad física de entrar a dicha carpa. Una verdadera lástima que debió haberse tenido en cuenta, pues la banda demostró poseer muchos más fans que bastantes de los grupos que actuarían en los escenarios más “privilegiados”. Una lástima.

 Tras el pequeño impedimento causado por la avalancha de la gran cantidad de fanáticos del Black Metal, la curiosidad por presenciar a los neoyorquinos Mortician pudo más que mis ansias por ver por vez primera a Therion. Tras comprobar la gran cantidad de camisetas que pululaban por donde quiera que fuéramos junto a la gran asistencia del público previa a su actuación, me quedé realmente sorprendido por la gran popularidad que goza ésta, una banda algo aburrida y repetitiva en sus discos, pero con un potente directo que no defraudó a propios ni a extraños. Aún no ser un admirador directo de la música que Mortician practica, lo que más impacto me causó fue la minimalistica puesta en escena donde el guitarrista Roger se ve emplazado a la batería, y donde un diminuto Will se muestra impasible tocando el bajo y gruñendo, bromeando irónicamente de que en efecto había una persona detrás del kit. La eterna pregunta permanecerá sin respuesta lógica, al menos en las mentes de todos nosotros. ¿Cuál es la razón del empleo de baterías programadas en sus discos teniendo un directo tan compacto? Justamente pensando en ésto, y tras presenciar unos pocos temas, me dirigí al escenario principal para presenciar la descarga de Therion.

    

Disfrutando del horario idóneo para que el público pueda disfrutar de una actuación en un festival estaban el rubio Christofer, la banda y un pequeño grupo de unas cinco personas que componían lo que era su coral. Lo que rondaba por las mentes de todos era una pequeña decepción por no poder ver a una orquesta tal y como se había venido anunciando desde un principio. Con los teclados, y unos samples de los coros (la mayoría de ellos, pues las voces solistas fueron cantadas por la “coral”) grabados la banda repasó lo que fue un pequeño aperitivo de su ya extensa trayectoria. El escenario gemelo de la derecha que componía el Double Mega Stage era sin lugar a dudas el que gozaba de una iluminación muy superior y mucho más espectacular que cualquiera de los escenarios del festival, cosa que junto a la caída del sol ayudó en gran medida a dar una escenografía grandiosa perfectamente acorde con las épicas melodías de clásicos como “To Mega Therion”, “Birth of Venus Illegitima” o “Seven Secrets Of The Sphinx”. La presencia de una habitual en lo que coros se refiere, es decir la rubia y corpulenta Sarah Jezebel Deva y del cantante solista de sesión junto a una banda que parecía haber estado ensayando una coreografía al más puro estilo Status quo fue lo que pudimos ver en lo que el aspecto visual se refiere, aunque como guinda, la banda nos ofreció una acertada versión del “Revelation” de la dama de hierro. El sonido una vez más fue acertadísimo, lo que demuestra una vez más la extrema profesionalidad de la que el festival presume con gran mérito y razón. El aperitivo para lo que será su nuevo álbum “Secret Of The Runes” estaba servido recién salido del horno, y compuso lo que sería sin lugar a objeciones una de las mejores actuaciones del festival, bajo mi punto de vista.(siempre pensé que el tema “The Flight Of The Lord Of Flies” de su penúltimo álbum “Deggial” sería la única zarzuela que oiría jamás en un festival de heavymetal, pero por desgracia no tuvimos la ocasión de disfrutar de ello; otra vez será...) Con el tiempo justo para disfrutar tranquilamente de una cena con uno de los variados “manjares” que los tenderetes de comida vendían, es decir pizza, salchichas, kebab o para quién no gustara: kebab, salchichas o pizza, nos encontramos esperando otro de los que bajo nuestra opinión eran a priori los principales grupos del cartel, es decir los suecos ex- At the Gates/Seance, The Haunted.

Un cuarto de hora antes de la medianoche (y es que la organización alemana es realmente eficiente, hecho imposible de negar) subieron al elevado escenario del Party Stage un grupo que ciertamente nos suscitaba un enorme interés debido al gran trabajo realizado en su último disco, “The Haunted Made Me Do It!”. Los suecos no defraudaron y pudimos asistir a uno de los conciertos más destacados del festival, pues la fuerza que poseen en directo es, si no igual, muy similar al Cd. Con total entrega, repasaron sus dos discos, aunque concentrándose más en el más reciente, con un sonido impecable y con un frontman en la figura del cantante Marco Aro. Thrash Metal contundente y ejecutado con buen gusto dejó a los presentes alucinando, mientras Marco iba corriendo por el escenario de muy buen humor. Incluso, una vez finalizada una canción, se permitió dirigir una mofa al grupo que estaba tocando en el escenario principal en aquellos momentos y que se oía en la lejanía, concretamente Saxon, mediante unos movimientos de “dudosa sexualidad” al ritmo de la música. Tras preguntar a los asistentes acerca de sus preferencias, Heavy o Thrash, y al obtener la respuesta lógica y adecuada, prosiguió el concierto. Satisfacción por parte de los asistentes al finalizar el acto, únicamente quedaba la cuestión de cuándo visitarían nuestro país, pues están tardando... 

Tras un largo y cansado día de ingestión continuada de cerveza y vatios de Heavy Metal, y ya en la habitual cola para acceder al foso donde efectuar las fotografías se podía notar claramente el incansable interés que Dimmu Borgir está suscitando desde su “Enthrone Darkness Triumphant”. Con unos “tediosos” Saxon tocando en el escenario anexo al que nos ocupaba, y veinte minutos antes de la actuación de los noruegos resultó algo sorprendente e incluso exagerado el presenciar la “toma de posesiones” de las mejores ubicaciones por  parte de seguidores y curiosos. Como ya tuvimos la oportunidad de presenciar en su reciente visita a nuestro país, parece extraño que contando con músicos como Nick Barker, Galder y Simen (ex-Borknagar/Arcturus) en sus filas, la banda no acaba de convencer del todo en sus actuaciones en directo. Su fantástico último álbum, no acaba de cuajar en directo... Es posible que la banda en su visita española junto a Destruction acusara al cansancio su falta de energía, pero ante un concierto de tal trascendencia como lo era el cerrar el primer día del festival cualquier excusa parecería falta de razón alguna. Descargando temas como “In Death’s Embrace” o  “Mourning Palace” la cosa resultaría mejorar gracias a la gran aceptación de los incondicionales, pero a decir verdad la banda ha perdido algo de la contundencia de la que podrían presumir en las giras presentando “Enthrone Darkness Triumphant” o “Spiritual Black Dimensions”. Con una parafernalia algo excesiva bajo nuestro punto de vista y con una inefectiva capacidad de conectar con el público cerraron el concierto y la noche con su particular versión del “Burn in Hell” de Twisted Sister. Siempre pensé que la banda puede dar muchísimo más de sí en sus últimas apariciones, pero con un poco más de concienciación la banda aprenderá de sus pequeños errores.

Tras una merecida noche durmiendo en nuestro acogedor coche, ya que nuestra tienda de campaña y equipaje se encontraba de viaje por Europa, no tuvimos la ocasión de asistir a la descarga de una de las nuevas grandes bandas de Death Metal Cryptopsy. Tampoco fuimos capaces físicamente de desplazarnos a ver Destroyer 666, pero sí de comprobar lo que Vintersorg pudo ofrecer al mediodía del tercer día, instantes antes de presenciar la descarga de Dark Tranquillity en el escenario principal. El nuevo cantante de Borknagar y sus huestes descargaron un set algo desmejorado por un sonido increíblemente apagado y soso ante un considerable número de incondicionales con aspecto algo cansado tras el segundo y largo día del festival.

A la una del mediodía apareció otro grupo con nombre inadecuado dado el horario (frecuente en este estilo), los suecos Dark Tranquillity. Aunque la mayoría de los asistentes sin duda se encontraban cansados o resacosos (excepto tres personajes de procedencia desconocida que aparecieron una vez iniciado el concierto y que, totalmente ebrios, se dedicaron a caerse repetidamente al suelo ante las miradas del público impasivo). Con un Stanne totalmente entregado y que contrastaba con la total inactividad (comprensible, ciertamente) del teclista, los suecos basaron su concierto en la variedad, sin limitarse únicamente al último disco, para regocijo nuestro y de Pablo Egido (cantante de nuestros aclamados Nahemah), que nos acompañaba en esos momentos. Verdaderos himnos del Death sueco, la maravilla de “Punish My Heaven”, por ejemplo, sonaron por los campos alemanes, así como algunos temas más recientes como “The Sun Fired Blanks”. Pero la mayor impresión que nos causó este grupo (dejando a parte la tremenda borrachera que agarró el teclista pocas horas después) es la actividad mostrada por Stanne, pues durante todo el concierto no paró ni un momento de moverse por todo el escenario y animar al público. Aunque hubiesen ofrecido un pobre espectáculo, que no fue así, sería imposible desmerecer la actuación en base a la vitalidad que inyecta este carismático personaje. Con buena acogida del público, finalizaron su concierto, teniendo incluso su cantante que bajar a saludar los fans que se encontraban apelotonados en primera fila.

       

Una hora después de la presencia de los “tranquilos” suecos, en el escenario contiguo, subieron unos simpáticos personajes exageradamente musculosos denominados Metallium. Lo cierto es que Wacken no hubiese perdido gran cosa con la ausencia de este grupo, pues la actuación fue bastante inferior al magnífico recital ofrecido en la anterior edición del Festival Rock Machina. Con un sonido paupérrimo, el grupo intentó ofrecer un espectáculo de calidad, pero les fue francamente difícil. Canciones como “Metallians” y similares, que en otros conciertos nos habían sorprendido por su fuerza, en Wacken sonó apagado y sin fuerza. Sin duda, este Wacken no estará en la lista de sus mejores conciertos, tal y como nos dijo Lars Ratz en el backstage poco tiempo después.                                                                                                                                                                                                                                                                                    

El aplazamiento del concierto de Crematory del jueves al sábado debido a un desafortunado percance en su camino hacia el festival no hizo más que jugar en favor de la que pronto será una ex-banda de metal gótico. El orondo Félix, con quien momentos después tendría la curiosa experiencia al compartir mesa ocupando todo mi ángulo de visión, lideró lo que a mi opinión sería una actuación correcta y algo falta de aliciente teniendo en cuenta que sería éste uno de los últimos conciertos de la banda. Un algo inactivo panorama en cuanto a escenografía se vería complementada por el despliegue de sus armas más efectivas, que aún no ser muchas dieron al clavo. Me refiero a su repetida hasta la saciedad “Tears of Time”, (tema o “fórmula” que plagiarían descaradamente en su material posterior), y el clásico de Sisters of Mercy “Temple of Love”. Poco más se puede comentar de un concierto al que no tuvimos la ocasión de presenciar al completo, pero que no defraudó ni maravilló.

Que la cerveza era uno de los protagonistas del festival no cabía duda, pero este hecho tomó mayor protagonismo hacia las siete menos cuarto en el Party Stage con la presencia de los germanos Tankard. Gerre demostró toda su simpatía (y su barriga) entre canciones de Thrash cervezero, como “Zombie Attack”, “Alien” o “The Morning After”. Charlando con el público en su lengua natal y tirándose cerveza por encima ante el deleite del público, Tankard dieron un buen concierto que acabó con la canción “(Empty) Tankard” con la poca agradecida (por plantearlo de alguna manera...) colaboración de Sabina Classen.

Tras aprovechar el día explorando por el recinto del festival y sortear a quienes decidieron seguir su particular fiesta ensuciándose de barro, que no eran precisamente pocos, descubrimos que muchos de ellos se dirigían al “Body Wash”, una atracción donde a cambio de una pequeña cantidad de marcos uno podía lavar su cuerpo dentro de un túnel de lavado ya fuera solo o acompañado al más puro estilo automovilístico. La gran cantidad de puestos dedicados a la conocida marca de bourbon Jack Daniels ofrecían la posibilidad de una borrachera garantizada, eso sí, previo pago de una cantidad algo exagerada en comparación con los cuatro marcos que se demandaba por una cerveza. Otra curiosa atracción donde quien quisiera, previo pago de otra cantidad por cierto, podía acabar de revolver su estómago era la de una especie de catapulta/juego donde se premiaba a quien colocase unos tubos en una cesta estando suspendido en el aire. Curioso, si señor, aunque el pago de una cantidad de marcos por cada cosa que se pudiera hacer fue lo que le quitaba el encanto a cualquier atracción complementaria.

Durante el trayecto hacia el Party Stage desde la zona de prensa pude ver a lo lejos a Nightwish, sin lugar a dudas el grupo más perseguido (lo cierto es que Tarja debe tener una paciencia ilimitada para poder soportar a la enorme cantidad de fans y periodistas que constantemente la agasajaban...). Tras la gran atención que la banda ha recibido por parte de todos los medios pareció mucho más justo prestar nuestra atención a la que para los corresponsales de Hell Awaits es Opeth, la banda más interesante e inédita del cartel sin lugar a concesiones. Allí nos encontrábamos, aguantando una suave llovizna, rodeados de la gran cantidad de seguidores que estos suecos han conquistado a lo largo de su interesante carrera, viendo a un  Mikael Akerfeldt, miembro de la única banda que no disfrutaba de ayudantes a la hora de instalar sus pedales e instrumentos, se movía tímidamente por el escenario.

Dada nuestra admiración por el grupo sueco, quizás exageremos al comentar el tremendo concierto que realizaron Lindgren y compañía. Si se busca un concierto con parafernalia o contacto constante con el público, entonces seguramente sentirían una profunda decepción. Por el contrario, si desean ver un grupo que ejecuta los temas con profesionalidad y fidelidad al disco, se les recomienda encarecidamente este grupo. Es realmente gratificante y sorprendente comprobar que este grupo suena exactamente igual que los discos, tanto la música como ambas voces de Mikael, cantante que realmente deja estupefacto a quien lo oye (¡y fumando como fuma!). Lamentablemente prescindiendo de su primer álbum, “Orchid”, aunque dado que únicamente disponían de 45 minutos se hace comprensible, nos ofrecieron toda una lección musical  a través de cinco impresionantes temas, destacando “The Drapery Falls” y “Demon Of  The Fall”, si bien el concierto entero fue impresionante. Con agradecimientos tímidos, Opeth se despidieron ante la desesperación de los allí presentes, que solicitaban más. 

Tras el agradable sabor de boca que Opeth nos dejó, me dispuse a hacerme un sitio entre la avalancha de asistentes para ver el grandioso concierto que Motorhead nos brindaría. Entre la ingente cantidad de asistentes, tuve la oportunidad de charlar con Erik (guitarrista de Ancient Rites, quien agradeció el apoyo prestado a su anterior trabajo “Dim Carcosa” por parte de la revista) con quien pasaría gran parte de la actuación. Motorhead, el set de su época más brillante, el sonido más tremendo de todo el festival, el escenario más impresionante de Wacken fueron los ingredientes de este explosivo cóctel difícil de describir. Tristemente hubieron dificultades para que los medios pudieran hacer fotos, así que tan sólo pudimos disfrutar de la música y de nuestros recuerdos a la hora de ilustrar un concierto que tantas ansias tenía por vivir. Temas como “The Bomber”, “Born to Raise Hell”, “Motorhead”, “Killed By Death”, un homenaje a Joey Ramone con su tema “Ramones”, el aplastante “Orgasmatron”, “Going to Brasil” entre otros hicieron las delicias de todos. La tranquilidad que da la veteranía y una respuesta excelente hicieron de este concierto una grandísima despedida de un gran festival. La espectacularidad del bombardero lleno de luces que colgaba y se movía desde el techo del escenario resultó impresionante y podría afirmar que todos los allí presentes disfrutamos como quinceañeros. Destacar, además de la proposición de matrimonio en mitad del concierto, el sentido del humor de Lemmy quien animaba al público con frases de directo estereotipadas, incluyendo un “¡Me gusta el pescado!” acogido por el público con un grito de aprobación ante la maliciosa alegría del bajista.

Ya para finalizar la edición del año 2001 de Wacken Open Air salieron al escenario unas verdaderas leyendas del Thrash Metal en su país, pues la aceptación que posee Sodom en Alemania es digno de mención. Tom y su banda ofrecieron lo que saben hacer: Thrash Metal, que quizás tuvo unos resultados desafortunados debido al sonido de calidad inferior a lo que se podría esperar del grupo que cierra el cartel. Con un público aún reticente a marcharse y muy entregado, los germanos ofrecieron un recital de Thrash de los muchos clásicos que posee en su larga trayectoria, como “Agent Orange” o “Tapping The Vein”. Mucha energía y entrega del público, tanto en este concierto, como en términos generales, se contempló en la actuación de Sodom, quienes se encargaron de cerrar el festival a las tres de la mañana (por mucho que se empeñasen con no poca descortesía los Mägo de Oz, quienes no ofrecieron muy buena imagen de profesionalidad, subestimando la puntualidad alemana, una puntualidad que se aplicó a absolutamente todos los grupos).

Con Thrash Metal en los oídos, y cerveza en los estómagos, nos despedimos de este popular festival, satisfechos y aguardando que la próxima edición tenga todavía mejor cartel, y mejoras higiénicas.

 

Texto / Fotos: Andrew / Christopher B.W.

Fotos (colaboración especial): Paco Porcel